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POR QUÉ TENGO QUE IR A LA ESCUELA

Hartmut von Hentig

 

Autora: Jimena Mejia –Arquitecta hondureña, Miembro del Equipo de Actividades MaMis en Movimiento

 

Mientras preparábamos la ropa, para el siguiente día de escuela, una de mis hijas de 7 años de edad, me preguntó: Por qué tengo que ir a la escuela?  Yo no me imaginé que una niña que aprende con mucha facilidad, fuese un día a hacer tal pregunta. No recuerdo los motivos que le mencioné, solo recuerdo el penúltimo que fue: Porque allí vas a aprender muchas cosas.  Ella me dejó sin respuesta al decirme: “pero si aquí, aprendo con vos”. En ese momento me quedé sin palabras, así que argumenté un último motivo, efectivo a corto plazo pero sin ningún fundamento: “porque si”. No conforme con mi actitud busqué ayuda para poder dar una mejor respuesta a mi hija. En mi búsqueda encontré el libro “Warum ich zur Schule  gehen muss” de Hartmut von Hentig.  A ello sumé mi propia experiencia de niña: yo tampoco fui con gusto a la escuela. Con estas dos herramientas  hice una reflexión sobre el tema que toca a muchas familias con niños en edad escolar.Los niños van a la escuela no solo para aprender las lecciones de lectura, matemáticas, etc. sino también para aprender a convivir con los demás. Para algunos puede ser una etapa difícil y hasta frustrante, pero también depende de que nosotros los padres y madres avancemos de la mano con ellos/ellas, seguro que será una experiencia enriquecedora. La vida en sociedad necesita de personas que se comprendan, que estén igualmente capacitados y sean confiables. En ella se puede aprender a ser un buen ciudadano, los conflictos que se viven en ella  enseñan a los niños cómo solucionarlos, y si cometen un error, éste servirá de enseñanza para el futuro.Ir a la escuela puede significar para muchos la esperanza de un futuro mejor.

En la escuela se disipa el pensamiento mágico; las cosas, los fenómenos naturales tienen una explicación lógica o natural, no es magia, no son milagros, es ciencia. Muchas preguntas sobre el cómo y por qué de las cosas, encuentran su respuesta en la escuela. Generalmente los niños desean ir a la escuela, antes de estar en ella. En ese momento se hacen muchas preguntas: ¿Quien será mi profesora? ¿Podré hacer amigos? ¿Con quién compartiré el asiento? ¿Qué se hace en una escuela?, etc. Un niño que ya tiene varios meses en la escuela probablemente se habrá respondido a tales preguntas y de esas repuestas dependerá si irá con gusto o no a la escuela. Esto podría estar ligado al hecho de que la escuela de mi hijo sea “buena o mala”, pero también  podría depender de su propia personalidad y actitud.Entre ir a la escuela  “porque me obligan”, o ir “porque quiero”, existe otra posibilidad que es: Ir porque es necesario. Pero para reconocer esto se debe haber asistido ya por un tiempo considerable, dos meses, un año, el tiempo justo en el que el niño habrá aprendido algo importante en su desarrollo: leer, sumar, leer la hora. Esto refuerza increíblemente  la autoestima de los niños y los hace estar deseosos de aprender más.En las palabras de Hartmut von Hentig: La escuela es buena, cuando en ella aprendemos lo que realmente necesitamos, y esto es “algo”, que aún no tenemos, que aún no hacemos. Debemos de comprobar lo que hay en nosotros, para reconocer qué necesitamos. Y eso que necesitamos es algo de lo que no podemos ser marginados.

 

 

Jimena Mejía: Nacida en Honduras, 12.10.1974 Arquitecta, casada, madre de tres niñas. Desde el nacimiento de sus hijas dejo parcialmente sus labores profesionales para dedicarse al cuidado de ellas. En los últimos tres años ha residido Berlín.